Recordando la masacre que dejó mas de dos mil víctimas en España en 2004


Por Paola Ramírez 

Jueves 11 de marzo del 2004, un día que se creía sería común en Madrid, España, tres días antes de las elecciones. El proselitismo y la algarabía sucumbieron debido a uno de los atentados terrorista más grande de Europa, perpetrado por el grupo denominado "Brigadas Terroristas Abu Hafs al Masri", perteneciente a Al Qaeda. 

Los victimarios utilizaron mochilas bombas de manera simultánea en cuatro trenes en las estaciones de: Atocha, El Pozo, Santa Eugenia y Calle Téllez.

Este atentado dejó un saldo lamentable de 193 fallecidos y de 2,057 personas heridas. 

Gandhi tenía razón: "El mundo es suficientemente grande para satisfacer las necesidades de todos, pero demasiado pequeño para las avaricias de algunos".

El Estado español pagó una indemnización ascendente a 318 millones de Euros a los heridos y familiares de las víctimas, muchos de los cuales hoy en día arrastran depresión y ansiedad debido al estrés postraumático.

Al recordar ese fatídico suceso ocurrido hace 16 años no puedo más que preguntarme: ¿Hacia dónde va la humanidad?, ¿Qué sentido tiene la vida?

Con lágrimas en los ojos me llega a la mente una pieza de Pablo Milanés: 

"La vida no vale nada
Cuando otros se están matando
Y yo sigo aqui cantando
Cual si no pasara nada
La vida no vale nada
Si escucho un grito mortal
Y no es capaz de tocar
Mi corazón que se apaga
La vida no vale nada
Si ignoro que el asesino
Cogió por otro camino
Y prepara otra celada
La vida no vale nada
Si se sorprende otro hermano
Cuando supe de antemano
Lo que se le preparaba
La vida no vale nada
Si cuatro caen por minuto
Y al final por el abuso
Se decide la jornada
La vida no vale nada
Si tengo que posponer
Otro minuto de ser
Y morirme en una cama
La vida no vale nada
Si en fin lo que me rodea
No puedo cambiar cual fuera
Lo que tengo y me ampara
Y por eso para mi
La vida no vale nada".

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