Insistir en el cambio es la cuestión


Por Manuel Salazar.

En política se participa en busca de  unas condiciones generales que permitan el bienestar del pueblo y la justicia social; o se participa desde una visión carrerista, de ser poder como realización individual.

Este dilema está muy presente en la vida política del país.

Desde luego que el bienestar del pueblo sólo es posible conseguirlo desde el poder; pero este es un medio para lo primero. No es un fin en si mismo. 

Esto no puede ser confundido con la consecución de  un cargo o empleo,  cual sea.

Obviamente que esto último importa mucho en un país donde el Estado es el principal empleador, hay tanto desempleo,  y deuda social acumulada desde que Colón llegó; y la militancia política deja de más en más de estar centrada en valores y principios para centrarse en el utilitarismo y en  medio de ascenso social. 

La experiencia general del PLD en el gobierno,  tiene un efecto - demostración supremamente negativo que habría que ver si no resulta catastrófico, un antivalor ya establecido en la sociedad dominicana, que determine el desenvolvimiento del partidismo y de la República misma, al menos hasta que se produzca un big bang  político social que genere una situación realmente nueva en el país. 

(Yo) he visto mucha simulación y hasta engaño,  en todos los litorales politicos, incluido el progresismo, desde 1990 cuando el PCT,  partido en que milito, decidió insertarse en la participación política institucional.  Tanto, que a no ser por la precisión de los objetivos politicos que hemos buscado y puestos en primer plano,  a lo mejor ya habriamos abjurado de  la unidad y  de esa participación. 

En la coyuntura en curso, de la cual pasó una fase, las elecciones municipales; pero queda pendiente las del 5 de julio;  sigue siendo importante proponerse la conquista de una nueva ambientación política en el país, que abra la posibilidad a una Nueva Transición democrática,  que democratice la vida social, política y la economía, y lo popular pueda participar  en lo adelante en mejores condiciones.  

La lucha por esa transición comienza con el cambio el 5 de julio. Esta visión es coherente con la que se tiene del estado de la correlación de fuerzas,  que es vital para definir objetivos políticos y las tareas que corresponden.

Ahora, con las circunstancias nuevas que crea el COVID 19 a nivel nacional e internacional, en las  que lo público y lo nacional, ganarán cuerpo; pone más en relieve el debate en torno al  cambio institucional y de rumbo que sugiere una Nueva Transición democrática. 

El cambio es posible. Las encuestas dicen de manera reiterada que Luis Abinader puede ganar en primera vuelta el 5 de julio, y de tal manera, hay que mantener la perspectiva de que ese hecho genere un ambiente progresista en el país,  en el que la izquierda y el progresismo puedan empujar más y mejor hacia los verdaderos objetivos que motivan su participación; que, hay que decirlo tanto como sea necesario: no terminaron en las elecciones municipales,  ni terminan en las del 5 de julio.

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