D'Hondt: Un método injusto que perpetúa los partidos hegemónicos, desaparece a los pequeños y engaña al electorado


Definición 


El sistema o método D'Hondt se define como un método de promedio mayor para asignar escaños en sistemas de representación proporcional por listas electorales basado en la sumatoria de los votos del partido. No fue creado por un político ni un luchador por los derechos de la clase trabajadora sino por un abogado: Victor d'Hondt en 1878.

Recomiendo ver videos que expliquen matemáticamente el sistema D'Hondt para confirmar lo que voy a decir a continuación.

Consideraciones


El método resulta ser injusto y engañoso, porque no mide los votos del candidato de forma independiente sino los del partido en sentido colectivo, de manera que siempre los partidos más grandes tendrán ventaja en la distribución luego del conteo de los votos. Es un reparto proporcional del Poder entre los partidos hegemónicos.

Si un humilde aspirante acuerda con 5 partidos pequeños que lo lleven en su casilla y alcanza de ellos cada uno 3 mil votos, en total serían 15 mil y conseguirlos es un esfuerzo grande sabiendo la competencia política de hoy día, sin embargo como el método solo toma en consideración los votos totales del partido, aunque 15 mil votantes quieren que ese candidato los represente, al momento de la distribución cada partido reúne apenas 3 mil votos y los escaños se quedarían entre los aspirantes de partidos mayoritarios que tienen mayor estructura. Por ende, aunque hubiese reunido 15 mil personas que lo apoyan, lo dejan fuera. 

El metodo D'Hondt sirve pues para reemplazar el poder ciudadano por el poder electoral. Es parecido a la desigualdad que se presenta en la globalización donde los grandes productores desplazan a los pequeños al tener costos de producción más bajos, mayor rentabilidad, más empleados, mejores máquinas, producción media y marginal más eficiente, tecnología de punta, mayor escalabilidad, capacidad de inversión, exoneraciones, más vehículos, etc.

El problema

Un candidato alternativo en República Dominicana quizás tiene posibilidad de solventar una campaña a diputado de 5 millones de pesos, pero nunca de 50 millones o más como aquellos de los partidos hegemónicos que son los que "tienen el dinero para llevar más gente a votar", además de vallas, letreros, cruza calles, anuncios en radio, tv y redes sociales, volantes, operativos médicos y oftalmologicos, regalos, fundas de comida, electrodomésticos, más los millones que da la Junta Central, etc. Es injusto que un candidato con 7 mil votos quede fuera del Congreso, en cambio otro con solo 4 mil llegue al Congreso. Eso no fue lo que eligió la mayoría y se supone que la "democracia" es la elección de la mayoría.

La política en este país es sumamente cara. El Congreso de la República Dominicana es considerado el más caro de la región, según un estudio de la revista estadounidense Forbes de junio 2015. Por eso los aspirantes invierten tantos millones, pero los pequeños no pueden darse el lujo de hacer eso. ¿Cómo recupera un diputado o un regidor la inversión de 10, 30 o 50 millones en su candidatura en contraste al salario que va a devengar en la Cámara o en la sala capitular?

El método D'Hondt resulta ser la aplicación de un modelo matemático que podría hacer desaparecer algunos partidos, puesto que lo primero es que por la cantidad de sufragios lo desplazarian de la casilla y por falta de representantes electos [Congreso, alcaldía o distrito municipal] serían eliminados de la boleta en próximas contiendas. 

Los candidatos que inviertan millones de pesos y no resulten electos por causa del método migraran a partidos mayoritarios para no seguir perdiendo dinero (si es que le queda) y tener mayores posibilidades de ser elegidos. Esto diezmaria la membresía de los pequeños y dejaría los partidos emergentes de manos atadas y con los días contados para su extinción. 

Las leyes electorales fijan un porcentaje mínimo de votos, tal que los partidos que no consigan alcanzar ese umbral o barrera electoral quedan excluidos del cuerpo deliberante. A este porcentaje se le suele denominar porcentaje de exclusión y no es parte del sistema D'Hondt. Es decir, la aplicación de este modelo D'Hondt deja a su suerte a los partidos al momento de verse ante la triste realidad de perder su reconocimiento ¿Y todo el tiempo y dinero invertido por años, quién se los repone?

Es como si los dirigentes de los partidos principales se hubiesen puesto de acuerdo en una especie de complot de "sacarlos a ellos y quedarnos nosotros". Y las organizaciones políticas minoritarias lo permitieron y se dejaron engañar.

Este método fue usado también en las elecciones municipales del pasado mes de marzo 2020 y si analizamos cada alcaldía y distrito municipal es practicamente solo representación de los dos grandes PLD - PRM y a quienes ellos quisieron apoyar.

¿Cuál es el bajadero que proponen los grandes partidos?


En el caso de RD, el Partido Revolucionario Moderno (PRM), el de la Liberación Dominicana (PLD) y la Fuerza del Pueblo (LFP) empujan a que los partidos alternativos pacten con los tradicionales -o sea con ellos- y se conviertan en "bisagras". Si en esa alianza sacan un diputado mantendrían el reconocimiento ante la Junta Central Electoral (JCE), pero pasarían a depender siempre de otro partido y sin moral para criticar a los tradicionales debido a que la gente los señalaría diciendo "pero tu pactaste con ellos". Los obligan a ser eternos dependientes, un artículo decorativo. Están diciendo en lenguaje llano "o pactas con nosotros los grandes o te jodes y desapareces".

Ahí está el nudo gordiano. Las personas pobres tienen derecho a aspirar, pero no posibilidades. Los abogados distinguen hecho de derecho. De manera que bajo este sistema pueden candidatearse por derecho, pero de hecho (in fact) es solo salir a perder tiempo y dinero a la calle, a pasar vergüenza. Y un candidato de los partidos hegemónicos quizás no se "mata" ni "coge lucha", porque el cúmulo de votos hará que pase sin mucho esfuerzo. Sin saber si es narcotraficante, sicario, violador, drogadicto, ladrón, sin saber si tiene propuesta, pero gracias a la ley D'Hondt pasó. 

¿Por qué los partidos mayoritarios no dijeron nada?


Porque les conviene eliminar o hacer depender a sus adversarios y a la clase dominante también para mantener el status quo y sus intereses a salvo. Si se mantiene el sistema D'Hondt tendremos menos representación de la clase trabajadora y más representantes del gran capital.

Solución


Debe ser que cada aspirante responda por sus votos y no que el partido pequeño tenga la obligación de competir como organización con los más grandes siendo cada candidato un proyecto político diferente, ya que a los votantes no tienen que gustarle todos los candidatos de ese partido sino el que prefieran. 

Debe ser que si yo tengo más aceptación en mi circunscripción compita con otro aspirante, no contra el partido completo. Porque de ser así yo tendría como candidato que reunir la cantidad de votos totales del partido grande y eso es sencillamente imposible. Si la circunscripción o demarcación tiene 6 diputados, yo estaría peleando 6 contra 1, algo injusto e ilógico.

Lo correcto es que se le cuenten los votos a cada aspirante y punto. No hay que estar jugando con los números ni dandole vueltas al asunto.

Y no se trata de que volvamos al voto de arrastre sino al voto directo por el candidato con mayoría simple. Es asegurar que no se vulnere la voluntad popular, porque sino las elecciones pasarían de ser un ejercicio ciudadano a un negocio de mayorías. De una fiesta de la democracia a una fiesta de los poderosos.

Conclusión


En Chile se ha acusado al sistema D'Hondt de perjudicar a los partidos independientes, en favor de los pactos (sean grandes o pequeños), como así también de multiplicar los casos de parlamentarios electos sin el apoyo de los votantes de sus circunscripciones electorales. En pocas palabras, un Congreso lleno de gente que no representa a nadie más que a sus jefes los dirigentes del partido mayoritario, que en muchos casos son acuerdos políticos de oficina para otorgar candidaturas y no el ejercicio de una consulta popular y ciudadana. 

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