La justicia que le dejaron a Luis Abinader



Por Lic. Daniel Mena

Hace casi dos semanas que empecé a escribir textos en Twitter destinados a que el presidente electo, Luis Abinader Corona, los pudiera leer.

No sé si eso ha sucedido o no. Lo que sí sé es que muchos de mis primeros escritos alertando al nuevo presidente de la situación en la que se encuentra la justicia dominicana, en estos momentos secuestrada por acciones ilegales del actual presidente de la Suprema Corte de Justicia, han estado siendo asumidos por una buena mayoría de los abogados y abogadas del país, incluyendo el gremio que nos agrupa.

En el primer escrito, dejé claro que la imposición por parte de la SCJ, bajo la excusa de la pandemia, de un esquema de JUSTICIA GENERAL VIRTUAL, era una ilegalidad, puesto que se estaban sustituyendo todos los procedimientos establecidos mediante “resoluciones administrativas.”

Esas resoluciones han terminaron imponiéndose, sin la censura de ningún poder del Estado, creando una arrabalización del ejercicio del derecho que raya en lo penoso.

Al responsable de dirigir la SCJ no le ha importado la suerte de más de 80 mil profesionales del Derecho, y sus dependientes, los cuales en estos instantes pasan por la peor situación de sus vidas.

Hoy asistimos a unos denominados “Juicios Virtuales” en los que todo va a un centro de mandos, el cual nadie sabe dónde está ubicado, violando los principios de la competencia, de la inmediatez, la contradicción y el debido proceso de ley.

Quien entra a las redes sociales del país de inmediato encuentra protestas de los usuarios de los servicios judiciales del país, escenificados especialmente por quienes más se perjudican con esta nueva justicia aparente.

Unos genios de la justicia dominicana entendieron que este era el momento de cerrar todos los tribunales del país, para pasar a celebrar audiencias por computadoras o aparatos inteligentes.

¡Wao, cuántos genios tenemos! Somos el único país del planeta, ubicado en el tercer mundo, que tiene una justicia virtual en su totalidad.

O sea, que en Europa, Asia, China, Rusia, Canadá y Estados Unidos, tendrán que mandar a sus técnicos para que los genios de la SCJ les enseñen cómo se pone a un robot (computadora o sistema operativo) a sustituir a todo el que hacía sus labores personales en la justicia.

Sin dudas, tendremos que preparar el Premio Nacional a la Ciencia para otorgarlo a esos genios.

Pero, ¿es eso justicia real? Entendemos que lo que se ha puesto en marcha en el país provocará consecuencias legales nacionales e internacionales desagradables.

No por la virtualidad, sino por la imposición e ilegalidad de la nueva modalidad de justicia.

El suscrito desde el año 2000, cuando escribí mi obra poética Asesinosdeplaceres.com, dedicada al poeta de la brevedad Dionisio López Cabral; cuando escribí la segunda edición de mi obra La Policía Judicial Dominicana en el 2009 y al escribir la novela La Marca de los ángeles, en el 2011, dije que la humanidad iba a tener UNA JUSTICIA ROBÓTICA, es decir que la justicia iba a ser virtualizada.

Sin embargo, esos vaticinios que están en mis libros no es lo que la SCJ ha querido imponer.

Por lo tanto, el suscrito no se opone ni se opondrá a que la justicia utilice las herramientas de las tecnologías para avanzar, debido a que eso es inevitable.

Lo que tenemos en el país no es lo que vimos venir. La SCJ, violando todas las normas y las leyes, ha quebrantado el orden judicial y eso merece una acción inmediata por parte del jefe del Estado recién electo.

Y que no venga Luis Abinader Corona a decir que ese no es tema de él porque dijo que venía a tener una justicia independiente. No, lo que tenemos ahora NO ES JUSTICIA. Es la imposición de un funcionario con ínfulas dictatoriales, a quien poco le importa lo que está sucediendo.

El presidente electo tiene que saber lo que está sucediendo y en consecuencia, tiene que tomar la iniciativa de convocar al Consejo Nacional de la Magistratura, con el fin de destituir al presidente de la SCJ, como le están pidiendo amplios sectores nacionales.

De paso, ese órgano del Estado debe evaluar a todos los miembros de la SCJ, debido a que los demás integrantes se están dejando usar del jefe del poder judicial.

La justicia que a Luis Abinader le dejaron es una justicia secuestrada. 

Si el poder ejecutivo desea conocer lo que decimos aquí que le pida un informe a quienes forman partes del poder judicial, conexos al congreso y al ejecutivo. Igualmente, que convoque a una reunión ampliada, en la que le dé participación al Colegio de Abogados, a las asociaciones y las seccionales, para que se entere de lo que pasa.

Señor presidente electo, si usted que sabe igual que la mayoría del pueblo, que en las altas instancias del poder judicial existen funcionarios que merecen ser destituidos por sus evidentes parcialidades, no aprovecha esta oportunidad para enderezar lo torcida que está nuestra justicia nacional, espere que esta situación de secuestro va a degenerar en peores protestas que las escenificadas hasta ahora frente a su propio palacio presidencial.

Desde tiempos inmemoriales las mayorías de los pueblos trazan los caminos de sus gobernantes. En la actualidad, lo que esas mayorías demandan es una justicia auténtica, cada día más alejada del contubernio y los malos negocios.

Antes de terminar este artículo, debo establecer que el autor no está cuestionando a integrantes de la SCJ  a quienes conoce, así como a integrantes de otras instancias superiores, debido a que son profesionales de altos conceptos morales y éticos. No es necesario mencionar sus nombres. Ellos saben a quienes me refiero.

Este es el momento de replantear la justicia dominicana, la que desde los tiempos de la dictadura del sátrapa Leónidas Trujillo Molina, pasando por Joaquín Balaguer y con la excepción del recordado Don Antonio Guzmán Fernández, cayó en manos de sectores que la secuestran con fines inconfesables.

¡No más justicia secuestrada! Que se convoque al Consejo Nacional de la Magistratura para juzgar y destituir a un nuevo monarca llamado Luis Henry Molina, presidente de la SCJ.

Saquemos el nuevo trujillismo de la justicia. Justicia transparente, presencial y fiscalizada es lo que demandamos. Que la pandemia no multiplique el virus de la injusticia y de la dejadez.

Atentamente,

Daniel Mena, MA. , Abogado, Escritor. Ex Juez Penal. 

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